Evolución de la identidad

La evolución de la identificación en el mundo conectado

Usted puede pensar que sabe quién es. Pero la verdad es que su identidad es cada vez más rica y más compleja.

Probablemente haya usado una credencial de empleado para ingresar a un edificio, una licencia de conducir para alquilar un automóvil, una tarjeta de lealtad para acumular puntos y un nombre de usuario y contraseña para acceder a redes, aplicaciones y sitios web.

Todas esas formas de identificación (credenciales de identificación, licencias, tarjetas de lealtad e incluso nombres de usuario y contraseña) se crearon para un mundo que evolucionó del contacto personal directo. Usted entrega físicamente su licencia a una persona detrás del mostrador o presenta su identificación a un guardia y obtiene acceso a lo que desea. Incluso hoy, con las importantes innovaciones técnicas que evolucionaron en los últimos 20 años, los nombres y usuario y contraseñas aún son la representación más común de nuestra identificación.

Este es el problema. Estas formas de identificación, que incluyen los nombres de usuario y contraseña, simplemente no se crearon para el uso actual generalizado de teléfonos móviles, aplicaciones conectadas en la nube y la proliferación de dispositivos conectados que afectan nuestras vidas cotidianas de nuevas formas. Entonces, cuando intentamos usar estas formas familiares de identificación en espacios nuevos y en evolución, tienden a crear vulnerabilidades y complejidades. Se ha convertido en algo común escuchar sobre credenciales comprometidas (especialmente nombres de usuario y contraseñas) que conducen a violaciones que causan grandes daños a las compañías y las reputaciones.

Es difícil zanjar estas brechas para el entorno actual y futuro, principalmente porque requiere un cambio en conductas del usuario profundamente arraigadas relacionadas con la autenticación: los usuarios han definido en general un nivel aceptable de inconveniencia desde el punto de vista de la seguridad y el trabajo dentro de esos parámetros es esencial. Si se implementan medidas de seguridad que ocasionen incluso retrasos menores en el acceso a las redes, aplicaciones, dispositivos u otros activos, ciertamente se producirá un efecto rebote generalizado en el usuario final.

Las nuevas capacidades en la industria que cubren la necesidad de una experiencia mejorada del usuario en aras de una mayor seguridad están generando un cambio real, no solo en la forma en que autenticamos, sino cómo vemos nuestra identificación.

Lo que surge es una nueva perspectiva sobre la identificación, una visión verdaderamente de 360° de quiénes somos.

Nuestras identificaciones aún consisten en los elementos usuales. A nivel fundamental, incluye nuestro nombre, dirección, historial crediticio, historial laboral y una colección de números de nuestra licencia de conducir, tarjeta del seguro social, pasaporte y la identificación de empleado o estudiante.

Estos elementos son centrales para nuestra capacidad de comprobar quiénes somos. Pero simplemente se falsifican, copian o reproducen con demasiada facilidad cuando se usan en contextos digitales. Solos y en las formas tradicionales crean vulnerabilidades en los espacios virtuales, desde sitios web minoristas hasta redes corporativas y aplicaciones de banca en línea.

Las identidades que necesitamos para vivir, trabajar y aprender de forma segura en un entorno cada vez más móvil y basado en la nube requieren un contexto más profundo. Este contexto no consiste en cosas “asignadas” o cosas que debemos recordar o transportar, como nombres de usuario y contraseñas. Consisten en las cosas inherentes a nuestro estilo de vida. Podría ser tan simple como un perfil que compila nuestras direcciones IP habituales, computadoras, dispositivos móviles, complementos del navegador, sistemas operativos y aplicaciones. O podría evolucionar para incluir elementos tales como la ubicación típica (geoubicación), límites físicos asignados (geocercos) o patrones típicos de trabajo (geovelocidad).

Existe una importante inversión en toda la industria en tecnologías basadas en contexto y conducta que crearán estas identidades de 360°. Se diseñan para que nuestras vidas sean más seguras y más convenientes. Y nos facilitarán la navegación en el mundo cada vez más complejo de sistemas, dispositivos y personas conectadas.

Entonces, ya no usaremos más: “Encantado de conocerlo, aquí tiene mi tarjeta de negocios”. Ahora, la presentación se asemeja más a algo como: “Encantado de conocerlo, aquí tiene mi dirección IP, identificación de la máquina, ubicación GPS, análisis normalizado de conductas en sesiones de computadoras y mi huella digital”.